El taller del coleccionista
Federico Marioni — Milano - Duomo, c. 1920–1930 — aguafuerte y aguatinta a color sobre papel
Federico Marioni — Milano - Duomo, c. 1920–1930 — aguafuerte y aguatinta a color sobre papel
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El Duomo de Milán emerge sobre la plaza como una arquitectura casi imposible.
Federico Marioni escoge una vista oblicua que permite contemplar simultáneamente la fachada, el interminable desarrollo lateral del edificio y el bosque de agujas que recorta su perfil contra el cielo. A sus pies, pequeñas figuras y carruajes atraviesan la plaza reducidos a unos pocos trazos.
La diferencia de escala es deliberada: frente a la enormidad de la catedral, la vida cotidiana continúa casi diminuta.
Sobre el dibujo minucioso de la arquitectura, Marioni introduce un cielo azul intenso y pequeños acentos de color en ventanas y figuras. La combinación transforma una vista topográfica de Milán en una imagen mucho más atmosférica.
Milán desde el taller de un grabador
Marioni conocía la ciudad no como un visitante, sino como su lugar de trabajo.
Instalado en Milán desde finales del siglo XIX, desarrolló allí buena parte de su carrera y fundó su propia Calcografia di Milano, un taller que alcanzó considerable prestigio durante las primeras décadas del siglo XX.
La ciudad y sus monumentos se convirtieron en motivos naturales para su obra.
En Milano - Duomo, el interés documental convive con una sensibilidad muy distinta de la fotografía. Cada aguja, contrafuerte y ventana ha sido construida mediante una enorme acumulación de líneas, pero el cielo y el color introducen una dimensión mucho más libre.
No se trata únicamente de registrar cómo es el edificio. Marioni intenta conservar también cómo aparece ante quien entra en la plaza.
Una manera particular de trabajar el color
Uno de los aspectos más interesantes de la producción de Federico Marioni fue precisamente su tratamiento de las estampas a color.
El artista desarrolló un procedimiento personal de estampación con el que podía obtener variaciones cromáticas entre distintos ejemplares de una misma matriz. El resultado podía adquirir un aspecto próximo a la acuarela o al monotipo, alejándose de la uniformidad habitual de una tirada mecánica.
En esta hoja resulta especialmente visible en el cielo: el azul no funciona como un simple relleno plano, sino como una superficie irregular y atmosférica, con zonas más densas y otras deliberadamente abiertas.
Los pequeños toques rojizos y azulados distribuidos por las ventanas añaden después profundidad a una arquitectura dominada por tierras, negros y blancos.
Federico Marioni
Federico Marioni (Claro, 1866 – Milán, 1938) fue grabador, litógrafo y estampador.
Tras iniciar su formación en Suiza, trabajó durante varios años en París y posteriormente pasó por Turín antes de instalarse definitivamente en Milán hacia 1893.
Allí abrió la Calcografia di Milano, desde donde desarrolló una actividad tanto como grabador independiente como estampador para otros artistas.
La arquitectura y las ciudades ocuparon un lugar destacado dentro de su producción. Milán, Venecia, Roma, Florencia y distintas localidades italianas aparecen repetidamente en sus aguafuertes y aguatintas, generalmente tratadas con una combinación de precisión dibujística y efectos atmosféricos de color.
Su obra está representada actualmente en colecciones públicas italianas, entre ellas las Civiche Raccolte Grafiche e Fotografiche del Castello Sforzesco de Milán.
Ficha técnica
Autor: Federico Marioni
Título: Milano - Duomo
Cronología: hacia 1920–1930
Técnica: Aguafuerte y aguatinta a color sobre papel
Medidas: 24 × 20 cm
Firma: Firmada a lápiz en el margen inferior derecho
Inscripción: «Milano - Duomo» a lápiz en el margen inferior izquierdo
Tema: Catedral de Milán y Piazza del Duomo
Escuela: Italiana
Periodo: Primera mitad del siglo XX
Estado: Estado de conservación desigual. Presenta envejecimiento general del soporte, manchas y una importante marca de humedad en el sector superior derecho, además de una rotura o fisura en el margen superior que alcanza esa zona. La imagen mantiene, no obstante, una buena lectura general y una coloración intensa.
La Nota del Taller
Hay algo particularmente atractivo en estas antiguas estampas de ciudades: muestran monumentos que seguimos reconociendo inmediatamente, pero los devuelven a un mundo completamente diferente.
Ante el Duomo de Marioni todavía circulan carruajes. Las figuras atraviesan lentamente una plaza abierta y la enorme arquitectura gótica parece ocupar casi todo el horizonte.
Pero quizá lo más interesante esté en el color.
Marioni convirtió el grabado en algo menos repetible de lo habitual. Sus variaciones de tinta y color hacían que ejemplares procedentes de una misma matriz pudieran adquirir personalidad propia. En esta hoja, el gran cielo azul transforma una vista arquitectónica extremadamente precisa en una imagen sorprendentemente luminosa.
