El taller del coleccionista
Josep Serra Llimona — Can Cortada, Horta (Barcelona), 1997 — tinta y aguada sobre papel
Josep Serra Llimona — Can Cortada, Horta (Barcelona), 1997 — tinta y aguada sobre papel
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Entre cipreses, palmeras y vegetación mediterránea aparece la silueta de Can Cortada.
Josep Serra Llimona no sitúa la antigua masía en el centro de una composición monumental. La deja aparecer detrás del jardín, parcialmente ocultada por los árboles, como si el espectador acabara de descubrirla mientras atraviesa la finca.
Es una elección especialmente apropiada para un lugar como este. A finales del siglo XX, Can Cortada era ya una superviviente dentro de una Barcelona profundamente transformada: una antigua propiedad agrícola de Horta rodeada poco a poco por la expansión de la ciudad.
Fechado en 1997, el dibujo conserva precisamente ese contraste entre arquitectura, vegetación y memoria del antiguo paisaje de Horta.
Can Cortada, tres años después de su recuperación
La historia del edificio se remonta mucho más atrás que la propia masía.
En este emplazamiento existió una fortificación vinculada a los señores de Horta desde época medieval. A comienzos del siglo XVI, la antigua torre fortificada fue transformada en masía, incorporándose posteriormente distintas ampliaciones y dependencias.
Durante siglos, Can Cortada estuvo vinculada al paisaje agrícola de Horta. Sus terrenos formaron parte de aquel cinturón de huertos, campos y fincas rurales que rodeaba la antigua población antes de su integración definitiva en Barcelona.
Los últimos masoveros abandonaron la propiedad en 1992. Poco después comenzó una restauración del conjunto y, en 1994, Can Cortada abrió una nueva etapa como restaurante.
Serra Llimona realizó esta vista en 1997.
La fecha dota al dibujo de un interés añadido: no representa únicamente una masía histórica, sino el aspecto de Can Cortada apenas tres años después de aquella transformación y restauración.
Dibujar sin imponer
Serra Llimona utiliza aquí recursos mínimos.
La tinta delimita los troncos, las ramas, los perfiles de la vegetación y la arquitectura. Sobre esas líneas añade una aguada muy ligera, distribuida mediante manchas transparentes de distintos grises.
No intenta describir cada hoja ni cada piedra.
Los cipreses se construyen mediante trazos verticales muy rápidos; las palmeras mediante líneas abiertas y nerviosas; el edificio queda reducido a sus volúmenes fundamentales y a unos cuantos huecos oscuros que indican ventanas y puertas.
El blanco del papel realiza buena parte del trabajo.
La luz no está pintada: es aquello que Serra Llimona decide dejar intacto.
Esto proporciona a la escena una extraordinaria sensación de ligereza y permite que una construcción de siglos de antigüedad aparezca integrada naturalmente en la vegetación que la rodea.
El paisaje cotidiano de Josep Serra Llimona
Josep Serra Llimona (L'Ametlla del Vallès, 1937 – Barcelona, 2020) perteneció a una familia estrechamente vinculada al arte catalán.
Después de estudiar Derecho decidió dedicarse a la pintura y se formó inicialmente alrededor del taller de Ramon Rogent. Posteriormente amplió su formación en París, en la Académie de la Grande Chaumière.
Su trayectoria quedó especialmente vinculada a la Sala Parés de Barcelona, de cuyo grupo de artistas formó parte desde finales de los años sesenta.
Paisajista por encima de todo, Serra Llimona dirigió con frecuencia su mirada hacia espacios próximos y vividos: jardines, pueblos, campos, interiores, rincones urbanos y paisajes mediterráneos.
Además del óleo trabajó extensamente sobre papel mediante acuarela, dibujo, grabado y litografía.
En Can Cortada encontramos precisamente esa vertiente más inmediata de su trabajo: una arquitectura histórica observada no como monumento aislado, sino como parte de un paisaje vivido.
Ficha técnica
Autor: Josep Serra Llimona (1937–2020)
Título: Can Cortada, Horta (Barcelona)
Fecha: 1997
Técnica: Tinta y aguada sobre papel
Medidas: 23 × 31 cm
Firma e inscripción: «Can Cortada '97 / J. Serra Llimona», manuscrito en el margen inferior izquierdo
Localización representada: Can Cortada, Horta, Barcelona
Tema: Paisaje urbano y patrimonio arquitectónico barcelonés
Periodo: Última década del siglo XX
Estado: Buen estado general
La Nota del Taller
Lo que más nos interesa de esta obra es la fecha.
Serra Llimona dibujó Can Cortada en 1997, apenas tres años después de la restauración que permitió recuperar la antigua masía y darle una nueva vida.
Pero el artista no se detiene especialmente en sus muros. Antes de llegar hasta ellos coloca cipreses, palmeras, pequeños arbustos y toda una sucesión de vegetación que prácticamente obliga a descubrir el edificio.
Es una imagen muy propia de su manera de entender el paisaje: el patrimonio no aparece separado de aquello que lo rodea, sino integrado en un lugar que continúa vivo.
Y en este caso ese lugar conserva además una parte de la memoria de la antigua Horta rural, todavía visible dentro de la Barcelona contemporánea.
