El taller del coleccionista
Julio Quesada Guilabert — Retrato de hombre maduro — Acuarela sobre papel (1957)
Julio Quesada Guilabert — Retrato de hombre maduro — Acuarela sobre papel (1957)
No se pudo cargar la disponibilidad de retiro
Compartir
Acuarela sobre papel de Julio Quesada Guilabert (Madrid, 1918–2009), firmada y fechada en 1957. El motivo es el retrato de un hombre de edad madura, cuya expresión se construye a partir de una observación cuidadosa del rostro y de una pincelada de gran libertad.
El artista contrapone las zonas de sombra, que definen los volúmenes de las facciones, a las luces que emergen del propio papel. Los tonos tierra y carnaciones se combinan con verdes y azules agrisados, mientras que el cabello y la indumentaria se resuelven con trazos más sintéticos. El fondo acompaña al modelo sin distraer de la expresión facial.
Lejos de la idealización, el retrato propone una imagen directa y contenida: las variaciones de la aguada sirven para sugerir edad, presencia y carácter. El resultado ejemplifica la expresividad que puede alcanzar la acuarela cuando el dibujo y el color trabajan conjuntamente.
Julio Quesada Guilabert: acuarelista y retratista
Julio Quesada Guilabert nació en Madrid en 1918 y se formó en la Escuela de Artes y Oficios y en la Escuela de Cerámica. Especializado en la acuarela, desarrolló una larga actividad como retratista y paisajista, con exposiciones en España y en el extranjero. En Crevillent (Alicante), localidad estrechamente vinculada a su familia, existe un museo dedicado a su producción artística.
Ficha técnica
- Autor: Julio Quesada Guilabert (Madrid, 1918–2009).
- Título descriptivo: Retrato de hombre maduro.
- Fecha: 1957.
- Técnica y soporte: acuarela sobre papel.
- Medidas de la obra: 44 × 33 cm.
- Firma e inscripciones: firmada «Quesada» y fechada «57» en el ángulo inferior derecho, según la documentación de la ficha.
- Conservación: buen aspecto general en las fotografías disponibles; consultar para ampliar detalles.
La Nota del Taller
Esta acuarela de 1957 destaca por la economía de recursos y la atención al semblante del retratado. Frente a una descripción minuciosa de cada detalle, Quesada concentra la expresión en las luces, los contrastes y la modulación de las aguadas. Un ejemplo atractivo de su dedicación al retrato durante los años cincuenta.
