El taller del coleccionista
Manel Pujol Baladas — Paisaje matérico (1992) — Art Miami — Gran técnica mixta y collage certificada
Manel Pujol Baladas — Paisaje matérico (1992) — Art Miami — Gran técnica mixta y collage certificada
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Realizada en 1992, Paisaje matérico es una obra de gran formato de Manel Pujol Baladas, perteneciente al conjunto vinculado a Art Miami y especialmente representativa de la vertiente más libre y experimental de su producción de comienzos de los años noventa.
Sobre un lienzo de 130 × 97 cm, Pujol Baladas transforma el paisaje en una compleja construcción de pintura, dibujo y collage. Árboles, vegetación, formas montañosas y grandes zonas de cielo permanecen reconocibles, pero aparecen sometidos a una intensa fragmentación que aproxima constantemente la imagen a la abstracción.
Azules, verdes, amarillos, tierras, rosas y negros se distribuyen mediante amplias pinceladas y gruesos contornos, mientras numerosos fragmentos de papel impreso se incorporan físicamente a la superficie. El paisaje deja así de ser únicamente un motivo representado para convertirse en una estructura de color, materia y ritmo.
El paisaje como estructura
La composición se organiza alrededor de varios grandes ejes verticales que evocan troncos, ramas y formas vegetales.
Estas líneas atraviesan la superficie y dividen el espacio en diferentes zonas, mientras las masas amarillas y ocres sugieren terrenos, elevaciones y vegetación.
En la mitad superior predominan los azules claros y blancos, que proporcionan amplitud y luminosidad. Frente a ellos, la parte inferior concentra una mayor densidad de collage, negros y tonos terrosos.
Pujol Baladas mantiene suficientes referencias para que podamos reconocer un paisaje, pero elimina prácticamente cualquier voluntad descriptiva.
La naturaleza se convierte en el punto de partida de una construcción mucho más autónoma.
Vegetación, árboles y profundidad
Los elementos vegetales desempeñan un papel fundamental.
En la zona central, varios troncos estilizados ascienden verticalmente y se abren en grandes formas curvas. Los verdes oscuros y negros delimitan parcialmente estas estructuras, mientras amarillos y tierras construyen el terreno.
En el sector derecho aparece una gran masa vegetal de perfiles sinuosos, resuelta mediante verdes, negros y pequeños acentos rojizos.
La perspectiva no se construye mediante planos académicos. Es la superposición de líneas, colores y materiales la que genera la sensación de profundidad.
El resultado es un paisaje que parece simultáneamente reconocible y mental, más próximo a una evocación de la naturaleza que a la descripción de un lugar concreto.
Un cielo construido con gesto
La zona superior presenta una factura notablemente distinta de las áreas más matéricas del primer plano.
Grandes pinceladas de azul, gris y blanco forman un espacio abierto que puede leerse como cielo. La pintura se aplica de manera amplia, dejando claramente visibles los movimientos del pincel.
Las masas blancas se superponen sobre los azules creando una sensación de movimiento y luminosidad.
Esta relativa amplitud del cielo resulta fundamental para equilibrar la densidad de la mitad inferior.
Pujol Baladas enfrenta así dos comportamientos pictóricos: una zona superior expansiva y atmosférica frente a una parte inferior mucho más fragmentada y material.
Collage y prensa impresa
El collage adquiere especial protagonismo en el primer plano.
Fragmentos de periódico y papel impreso se superponen en múltiples direcciones y permanecen visibles bajo diferentes capas de pigmento.
Algunos conservan columnas completas de texto; otros han sido rasgados, plegados o cubiertos hasta convertirse en pequeñas manchas tipográficas.
En determinadas zonas, el propio papel participa en la construcción de las formas del paisaje.
No se limita a decorar la superficie: constituye literalmente parte de ella.
Pujol Baladas pinta directamente sobre los recortes, prolonga las formas de un fragmento al siguiente y elimina cualquier frontera clara entre lienzo, papel y pigmento.
Un paisaje que se transforma al acercarnos
Desde cierta distancia, la composición conserva una clara lectura paisajística.
Reconocemos un horizonte, árboles, vegetación y grandes masas de cielo.
Pero al aproximarnos, la imagen comienza a descomponerse.
Los árboles se convierten en líneas verdes y negras; el terreno se fragmenta en recortes de prensa y pinceladas; las grandes masas del paisaje revelan bordes de papel, tipografía, pliegues y pequeñas acumulaciones de materia.
Esta doble lectura constituye uno de los mayores atractivos de la obra.
La naturaleza proporciona la estructura inicial, pero la verdadera protagonista termina siendo la propia superficie pictórica.
Color y contraste
Paisaje matérico posee una de las paletas más luminosas dentro de este grupo de obras.
Los azules y blancos de la parte superior contrastan con los amarillos, verdes y ocres del centro, mientras pequeñas áreas rojas y rosadas aportan tensión cromática.
En la zona inferior, los azules oscuros del collage generan una base visual más pesada sobre la que se sostiene el resto de la composición.
Pujol Baladas utiliza el negro de manera estructural, delimitando algunas formas y conectando diferentes partes del lienzo.
El resultado conserva una notable unidad pese a la enorme variedad de materiales y colores.
La naturaleza llevada hacia la abstracción
A diferencia de sus bodegones, donde los objetos funcionan como referencias muy estables, en este paisaje Pujol Baladas dispone de una libertad mucho mayor.
Los árboles pueden deformarse, las montañas convertirse en masas cromáticas y el cielo reducirse a sucesiones de pinceladas.
La frontera entre figuración y abstracción resulta, por ello, especialmente tenue.
Sin abandonar por completo la imagen de la naturaleza, el artista permite que cada elemento adquiera una autonomía pictórica propia.
Paisaje matérico es precisamente una obra sobre esa transición: todavía podemos reconstruir un territorio, pero cada una de sus partes funciona también como pintura independiente.
1992: un momento central de su lenguaje matérico
La fecha de 1992 sitúa la obra en un periodo de plena consolidación del lenguaje de Pujol Baladas.
Durante estos años, pintura, collage y figuración aparecen ya completamente integrados.
El artista utiliza motivos reconocibles —bodegones, figuras, animales o paisajes— como estructuras desde las que investigar la textura, el gesto y la acumulación de materiales.
En Paisaje matérico, esta búsqueda adquiere una escala especialmente ambiciosa gracias a sus 130 × 97 cm, que permiten extender el collage y la pintura por una superficie de considerable presencia.
Art Miami
La obra pertenece al conjunto de pinturas de Manel Pujol Baladas vinculado a Art Miami, dentro de su etapa de proyección internacional durante la primera mitad de los años noventa.
Esta procedencia aporta un contexto expositivo relevante y permite relacionar la pieza con uno de los momentos de mayor circulación internacional de su producción.
En una pintura de esta escala, la combinación de procedencia expositiva, gran formato y certificación individual del artista aporta una documentación especialmente completa.
Certificado y documentación
La obra cuenta con certificado original firmado por Manel Pujol Baladas, identificado como M.P.B. n.º 0159.
El documento certifica expresamente el título Paisaje matérico, la técnica mixta, las dimensiones de 130 × 97 cm y su realización en 1992.
Asimismo, recoge un valor de referencia de 1.000.000 de pesos mexicanos, con mención al SAT —Servicio de Administración Tributaria de México—.
El estudio de Pujol Baladas ha confirmado directamente que las cantidades consignadas en estos certificados corresponden a los precios en pesos mexicanos establecidos para las obras del maestro.
Se trata de una de las referencias económicas más elevadas documentadas dentro del conjunto, acorde con el importante formato de la pieza.
Ficha técnica
Autor: Manel Pujol Baladas
Título: Paisaje matérico
Año: 1992
Técnica: Técnica mixta y collage sobre lienzo
Dimensiones: 130 × 97 cm
Firma: Firmada “M. Pujol Baladas” en el ángulo inferior derecho
Procedencia expositiva: Art Miami
Tema: Paisaje contemporáneo
Estilo: Figuración expresiva e informalismo matérico
Certificación: Certificado original firmado por Manel Pujol Baladas
N.º de certificado: M.P.B. 0159
Valor de referencia documentado: 1.000.000 MXN
Procedencia posterior: Colección particular; perteneciente al conjunto de obras certificadas directamente por el artista
Estado de conservación: Buen estado general, conservando las texturas, relieves y pequeñas irregularidades inherentes a la técnica mixta y al collage.
La Nota del Taller
Una de las piezas más pictóricas y abstractizantes del conjunto.
Aquí Pujol Baladas se aleja del bodegón y utiliza la naturaleza como punto de partida para una composición mucho más abierta. Árboles, terreno y cielo continúan presentes, pero quedan progresivamente absorbidos por las pinceladas, los fragmentos de prensa y las masas de color.
Especialmente atractiva resulta la diferencia entre el amplio cielo azul y blanco de la parte superior y la extraordinaria densidad material del primer plano, donde los recortes de periódico construyen físicamente parte del paisaje.
Sus 130 × 97 cm, su riqueza cromática, la procedencia de Art Miami y el certificado individual firmado por Pujol Baladas —con un valor de referencia de 1.000.000 MXN— sitúan Paisaje matérico entre las obras de mayor entidad de este conjunto.
